Fotografía musical con Emilio Elegante y Los Disparos

08 de mayo, 2018 - Música - Comentarios

El pasado sábado 5 de mayo tuvo lugar el concierto de presentación del single de: Emilio Elegante y los Disparos. Para los que no sepáis quien es Emilio J. López, os resumo que fue uno de los pilares de la banda mod por antonomasia de la llamada; Movida madrileña, Los Elegantes. No les dio tiempo a sacar una extensa discografía, pero solo sus dos primeros LPs ya resumen perfectamente unos años de efervescencia juvenil difícil de encontrar en otras épocas, luego cambiaron de registro y adoptaron un sonido muy “americana”, tan en boga en aquellos años, editando discos más que interesantes.

Emilio se ha unido con Los Disparos, cuarteto madrileño de ascendencia mod y “nuevaolero”, que lleva años dando que hablar. Solo tienen dos EPs en la calle, además de este que han sacado con Emilio, editado por Subterfuge Records, pero, junto a sus enérgicos directos, ya es suficiente para que se hayan buscado un hueco en la escena nacional. A todos ellos, gracias por las facilidades ofrecidas para poder inmortalizar el concierto.

Pero el cometido de este blog es estrictamente visual, y en el caso concreto: la fotografía musical, por lo tanto: dejemos que hablen las fotografías. Si queréis leer la crónica musical, lo podéis hacer en Muzikalia.

 

Fotografía de eventos

Para este concierto únicamente me llevé la Panasonic GH5, como muchos sabréis una cámara mucho más ligera que la Canon EOS 7D o 5D que suelo llevar. Con un objetivo Panasonic, con una óptica Leica: un fijo equivalente a 50mm muy luminoso: 1.7 f/. No es lo que suelo llevar a los conciertos para el tema de fotografía musical, como es obvio, pero las circunstancias del día no me permitían ir “cargado” con mochila.

Era la primera vez que sacaba fotos en la sala Rock-Ola y en cuanto a la iluminación y luces del local, tengo que decir que no está a la altura de otras de su mismo tamaño de Madrid, lo siento, es así. A nivel constructivo, he de decir que el escenario es lo suficientemente grande como para tener únicamente: unas luces de contra, detrás de los músicos y no tener focos ni iluminación enfrente de ellos, solo unos robots apostados por el techo de la sala.

Desde luego, si la dirección de la sala quiere estar a la altura, en ese sentido, con otras salas de su mismo aforo, algo tienen que cambiar.

Por lo demás, en lo tocante a otros asuntos, la sala (ya a nivel personal) es acogedora, buena música, precios razonables y buen sonido. Asignatura pendiente: luminotecnia.

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