08 de marzo, 2018 · Instantáneas de la historia · Comentar ·

Lee Miller, de las pasarelas a las trincheras

Lee Miller. Mascaras de Fuego 1941

"Máscaras de fuego" Reino Unido (1941)

 

Nueva York, año 1927, una calle de Manhattan es el escenario para lo que podría ser el escenario de una historia a lo "My Fair Lady". El magnate de las publicaciones Condé Nast, se encuentra a una bella joven de 19 años, y decide que va a ser la modelo que necesita la revista Vogue. Pensado y hecho, unas semanas más tardes esa joven, llamada Lee Miller, protagoniza portadas de la citada revista y se convierte en una de las modelos más cotizadas de la alta costura neoyorkina.

Algo pasa en su cabeza, en 1929, para que la joven Lee decida pasar de estar al otro lado de la cámara. Traslada su residencia a París y allí conoce a Man Ray, que se convierte en su maestro, mientras ella, además de ejercer de modelo, le enseña la técnica del solarizado fotográfico. Ambos inician una relación que duraría hasta 1932, año en el que Miller regresa a Nueva York para montar su propio estudio fotográfico y cosechar muchos éxitos, ya como afamada fotógrafa.

Lee Miller for Vogue

"Make the Most of your Figure". Vogue (1942)

 

Lee Miller fue otra de las pioneras en la fotografía bélica, como Gerda Taro, a la que nunca conoció en persona, pese a ser contemporáneas y coincidir en países de residencia. Curiosamente, Lee Miller guardaba muchas conexiones con Gerda, además de las consabidas derivadas de la fotografía y la guerra. Ambas estuvieron ligadas a un gran nombre de la fotografía, que pasaría a la posteridad, la francesa a Robert Capa, la norteamericana a Man Ray y las dos hicieron fotografías que; finalmente fueron atribuidas a los fotógrafos.

En 1939 se traslada a Londres, cuando comienza su carrera como reportera de guerra, y forma parte de London War Correspondents Corp hasta 1945. Durante esos años documenta el bombardeo de Londres y la liberación de París, ciudad a la que regresa en verano de 1944, como corresponsal del ejercito norteamericano. “No seré la única reportera en París, pero si la única dama fotógrafa, a no ser que llegue otra en paracaídas”, le decía Miller a la directora de la revista Vogue.

Durmió la siesta en la cama de Eva Baun y se bañó y fotografió en la bañera de Hitler, en la residencia de Munich de estos, mientras ambos se suicidaban en el Bunker de la Cancillería, en la ciudad de Berlín. Fue la única reportera que pudo entrar en el campo de concentración de Dachau, y tanto se acercó con su objetivo al horror, que nunca se recuperó de las heridas infligidas por este. El café, las anfetaminas y el alcohol, se encargaron del resto y Miller estalló, tanto fue así, que se empeñó en enterrar gran parte de su obra en cajas de cartones, en su ultimo hogar, una casa en la campiña inglesa, (hoy un museo) donde cambió su vieja cámara Rolleiflex por una vida tranquila y hogareña, bajo el nombre de Lady Penrose.

Lee Miller

Lee Miller en la bañera de Hilter. De Lee Miller y David E. Scherman. Con permiso de: Imperial War Museums

 

Pero lo cierto es que, hasta los últimos días de su vida, en el año del nacimiento oficial del Punk; 1977, Miller vivió su vida con esa angustia existencial que le producía la propia vida. Cuentan que un día le preguntó a su medico que, por qué se aburría y por qué la vida le producía tal desazón. Su médico y amigo contestó: “Lee, la gente no puede inventar otra guerra solo para que tú no te aburras”.

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